Ramón Calderón tiene muy claro que la afición del Real Madrid le va a exigir desde el primer minuto que ponga fin a la sequía de títulos que asola a su equipo desde hace tres largas temporadas. Y el nuevo presidente es consciente de sólo con fichajes no tiene garantizado el éxito, sino que es necesario jugar también en los despachos para conseguir un mayor porcentaje de acierto.
Ese fue el motivo principal de la reunión que mantuvo el pasado jueves Calderón con Angel María Villar, presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF). En dicho encuentro, el nuevo jerarca blanco dio el primer paso para desbloquear las malas relaciones que existe con el organismo federativo y así conseguir que la próxima temporada el Real Madrid tenga un trato de privilegio del estamento arbitral... como en lo viejos tiempos.
Calderón, ya en su toma de posesión, anunció que una de sus primeras medidas sería la de reclamar para el Real Madrid una de las vicepresidencias de la Federación y Villar recogió el guante. Con toda seguridad, el presidente merengue será presentado ya en la asamblea de la próxima semana como nuevo vicepresidente de la FEF.
Calderón ha atado cabos y relaciona los tres años en blanco con el tiempo que lleva el Real Madrid fuera de la FEF. A su parecer, si vuelven a estar representados en el organismo futbolístico, los árbitros serán mucho más receptivos y los títulos estarán más cerca.
Calderón, pese a haber formado parte de la junta directiva de Florentino Pérez, no dudó en su reunión con Villar en pedirle perdón por la actitud de su club en las últimas elecciones a la presidencia de la FEF, en las que votó a favor de la candidatura de Gerardo González Otero.
Aunque el nuevo presidente del Real Madrid ha negado motivos ocultos en su deseo de firmar la paz con la Federación y con los árbitros, lo cierto es que Calderón ha querido lavar la mala imagen que ha dado su club en los últimos años ante los colegiados.

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